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La vegetación como aliada en la edificación

Aprovechando que acabamos de terminar la instalación de la cubierta vegetal de la caseta de los huertos de Torrelodones, hablamos del uso de la vegetación en la edificación.

Esta estrategia no es nueva, se usaba antiguamente en las zonas rurales hasta que se introdujeron los sistemas constructivos “modernos”.

Afortunadamente, hoy nos vamos dando cuenta de lo perdido en el camino y las nuevas tendencias nos redescubren las ventajas de la incorporación de la vegetación en los edificios:

  • Quien haya experimentado la diferencia entre estar bajo la sombra de un toldo o de una parra en verano, conoce el efecto refrescante que tiene la vegetación. Y esto es debido a la capacidad de regulación de la temperatura y la humedad que tienen las plantas, la cual consiguen mediante la evaporación y la condensación del agua de sus hojas. Este efecto es notable cuando pisamos un césped o nos adentramos en un jardín.
  • Cuando empleamos la vegetación para realizar cubiertas o fachadas el efecto es doble. Por un lado, la cobertura vegetal evita que el sol incida directamente sobre la superficie y amortigua la temperatura circundante, ya sea frío o calor y por otro, la capa de tierra necesaria para albergar las plantas también aporta cierta inercia térmica al sistema.
  • En contraposición a los sistemas convencionales de cubrición de tejados y fachadas, los cuales emiten a la atmósfera grandes cantidades de CO2 en su fabricación, están los sistemas vegetales, que además de absorber CO2, también tienen la capacidad de filtrar otros elementos tóxicos de la atmósfera, realizando una labor de limpieza de la misma.
  • La vegetación no sólo permite crear entornos agradables y hermosos, sino que también cumple una función valiosa de integración de los edificios en el paisaje.
  • Los sistemas actuales de cubiertas y fachadas vegetales son muy versátiles y permiten implantarse tanto en cubiertas inclinadas como planas y en fachadas interiores o exteriores.

Pensando en el mantenimiento, existe la creencia generalizada de que pavimentar o cementar las cubiertas y espacios públicos es más barato que ajardinarlos. Sin embargo, es necesario revisar esta idea teniendo en cuenta que, sin vegetación, las ciudades y sus edificios se convierten en hornos inhóspitos que deben ser enfriados a costa del consumo de combustibles fósiles, los cuales ya no son sostenibles por suponer un elevado coste económico y medioambiental.

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